Ese dolor en la parte de atrás del tobillo que aparece nada más levantarte de la cama, mejora un poco al caminar y vuelve a molestar después de correr, tiene nombre propio: tendinitis aquílea. Es una de las lesiones más frecuentes en corredores y deportistas de salto, pero también aparece en personas que no hacen deporte de forma habitual.
En Fisiodynamic somos especialistas en fisioterapia deportiva y recuperación de lesiones musculoesqueléticas, ayudando a nuestros pacientes a recuperar su movilidad, reducir el dolor y volver a sus actividades habituales con un tratamiento personalizado.
En este artículo te explicamos por qué se produce, cómo se trata de verdad (spoiler: no es solo reposo) y qué ejercicios son la base real de la recuperación.
¿Qué es exactamente la tendinitis aquílea?
El tendón de Aquiles conecta los músculos de la pantorrilla (gemelo y sóleo) con el hueso del talón, y es el encargado de transmitir la fuerza que te permite andar, correr, saltar y ponerte de puntillas. Durante una carrera, este tendón llega a soportar cargas de entre 3 y 8 veces tu peso corporal en cada zancada, así que no es de extrañar que sea una de las estructuras que más se sobrecarga en el deporte.
La «tendinitis» hace referencia a la inflamación del tendón, aunque en los casos más prolongados en el tiempo se habla de tendinopatía, un término más preciso porque el problema deja de ser puramente inflamatorio y pasa a ser degenerativo. Existen además dos tipos según la zona afectada:
- Tendinopatía no insercional: afecta a la parte media del tendón, unos centímetros por encima del talón. Es la más habitual en corredores.
- Tendinopatía insercional: afecta a la zona donde el tendón se inserta en el hueso del talón, y a veces se asocia a un pequeño saliente óseo (deformidad de Haglund).
Causas más frecuentes
- Sobrecarga por uso excesivo: aumentar de golpe el volumen o la intensidad del entrenamiento (más kilómetros, más series de velocidad, más días de carrera a la semana) sin una progresión adecuada.
- Falta de calentamiento antes de un esfuerzo intenso.
- Calzado inadecuado o desgastado, que no amortigua bien el impacto.
- Falta de fuerza o flexibilidad en la musculatura de la pantorrilla.
- Cambios bruscos de superficie (pasar de asfalto a cuestas o terreno irregular sin adaptación).
- Envejecimiento del tendón, que con los años pierde parte de su elasticidad natural.
- Uso constante de tacón alto, que acorta la musculatura de la pantorrilla y sobrecarga el tendón al volver al calzado plano.
Síntomas típicos
- Dolor en la parte posterior del tobillo, especialmente al levantarse por la mañana o tras periodos largos de reposo.
- El dolor suele mejorar con el movimiento inicial, pero reaparece durante o después de la actividad física.
- Rigidez y sensibilidad al tacto en la zona del tendón.
- Hinchazón leve en algunos casos.
- Dificultad para actividades cotidianas como caminar largas distancias o estar mucho tiempo de pie.
Señal de alarma: si notas un dolor agudo y repentino, como si te hubieran golpeado o «cortado» en el tendón, con un chasquido audible y dificultad para ponerte de puntillas, no se trata de una simple tendinitis: podría ser una rotura del tendón de Aquiles, y requiere valoración médica urgente, no un tratamiento conservador habitual.
Tratamiento: por qué el reposo total no es la solución
Aunque parezca contraintuitivo, la evidencia científica actual es clara: el reposo absoluto no es la mejor opción para la tendinitis aquílea. El tendón necesita cierta carga controlada para regenerarse correctamente; lo que hay que ajustar es la cantidad y el tipo de carga, no eliminarla por completo.
El abordaje habitual combina:
- Modificación temporal de la actividad, reduciendo (no necesariamente eliminando) los gestos que generan dolor.
- Terapia manual, para tratar la tensión asociada en gemelo y sóleo y mejorar la movilidad del tobillo.
- Ejercicio terapéutico con carga progresiva, el pilar más importante del tratamiento (lo vemos en detalle en el siguiente apartado).
- Indiba Activ, útil para acelerar la regeneración del tejido y reducir el dolor en las fases iniciales.
- En casos más cronificados, especialmente en tendinopatías insercionales con calcificación, valoramos el uso de ondas de choque como complemento al trabajo de fuerza.
- Si existe tensión muscular asociada en la pantorrilla, la fisioterapia invasiva puede ayudar a liberar esa sobrecarga que repercute directamente sobre el tendón.
Los ejercicios que de verdad marcan la diferencia: trabajo excéntrico
Si hay un tratamiento con el respaldo científico más sólido para la tendinitis aquílea, es el trabajo excéntrico progresivo. Este tipo de ejercicio consiste en alargar el músculo mientras se contrae —el mismo mecanismo que ocurre al bajar unas escaleras controladamente— y ha demostrado mejorar tanto el dolor como la estructura del tendón a medio plazo.
Un ejercicio de referencia (que debe adaptarse a tu caso concreto con tu fisioterapeuta) es el descenso de talón sobre un escalón:
- Ponte de puntillas sobre el borde de un escalón, apoyando solo el metatarso.
- Sube con las dos piernas hasta la posición más alta.
- Traslada el peso a la pierna afectada y desciende el talón lentamente por debajo del nivel del escalón, controlando el movimiento en todo momento.
- Vuelve a la posición inicial ayudándote de la pierna sana.
Este tipo de trabajo debe progresar en carga y velocidad de forma gradual, y no debería generar dolor intenso durante su ejecución; una ligera molestia tolerable es aceptable, pero un dolor agudo es señal de que hay que ajustar la carga.
¿Cuándo se nota la mejoría?
La tendinitis aquílea es una lesión que requiere paciencia: al tratarse de un proceso de regeneración de tejido, no de un simple episodio inflamatorio, la mejoría suele ser progresiva a lo largo de varias semanas, y no un alivio inmediato tras la primera sesión. Cuanto antes se identifique y se empiece a tratar correctamente, más sencilla y rápida suele ser la recuperación; ignorar los síntomas y seguir entrenando con dolor es lo que más favorece que se cronifique.
Si eres corredor, este mismo enfoque de carga progresiva es el que también aplicamos en nuestro artículo sobre el dolor de rodilla al correr, ya que ambos problemas suelen compartir el mismo origen: acumulación de carga sin la progresión adecuada.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se cura una tendinitis en el tendón de Aquiles?
La recuperación de una tendinitis aquílea no se basa solo en reposo, sino en ajustar la actividad y aplicar una carga progresiva. La fisioterapia combina terapia manual, ejercicio terapéutico y, cuando es necesario, técnicas como Indiba Activ, ondas de choque o fisioterapia invasiva. Los ejercicios excéntricos son una de las herramientas más eficaces para recuperar la fuerza del tendón.
¿Cuánto tarda en curarse una tendinitis aquílea?
El tiempo de recuperación depende de la gravedad de la lesión, la actividad física y la evolución del paciente. Normalmente, la mejoría aparece de forma progresiva durante varias semanas, aunque algunos casos pueden requerir más tiempo. Tratarla pronto ayuda a evitar que se cronifique.
¿Cómo saber si es tendinitis de Aquiles?
Los síntomas más frecuentes son:
- Dolor en la parte posterior del tobillo, cerca del talón.
- Rigidez al levantarse o tras periodos de reposo.
- Molestias que mejoran al moverse pero reaparecen con la actividad.
- Sensibilidad al tocar el tendón e inflamación leve.
Si aparece un dolor repentino con chasquido, sensación de golpe o dificultad para ponerse de puntillas, podría tratarse de una rotura del tendón de Aquiles y requiere valoración profesional.
Conclusión
La tendinitis aquílea es una lesión frecuente, especialmente entre corredores y deportistas, pero también puede aparecer por sobrecargas diarias, cambios de actividad o falta de adaptación del tendón. Aunque el dolor pueda mejorar temporalmente con reposo, la recuperación real pasa por recuperar progresivamente la fuerza y la capacidad del tendón mediante un tratamiento adecuado.
Si arrastras dolor en el tendón de Aquiles que no termina de resolverse, cuanto antes se valore el tipo y la causa real, antes se puede diseñar el programa de recuperación adecuado. En Fisiodynamic combinamos ejercicio terapéutico con la tecnología necesaria en cada caso. Pide tu cita aquí.
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